¿Cómo ser la persona más Feliz del Mundo? La historia de Matthieu Ricard

¿Cómo ser la persona más Feliz del Mundo? La historia de Matthieu Ricard

¿Qué necesitarías tú para ser la persona más Feliz del mundo?

 

Piensa, no te cortes, para una cosa que no cuesta dinero, no la desaproveches.

 

¿Lo sabes ya?

 

Venga, dinos que has pensado, acaso vivir en una casa mirando al mar en la que tu única responsabilidad sea disfrutar, una cuenta bancaria que te permita hacer todo lo que quieras cuando quieras, encontrar al hombre o a la mujer de tus sueños, y ser correspondido.

 

Pues no, nada de eso te hará ser la persona más Feliz del mundo.

 

Matthieu Ricard, está considerada como la persona más Feliz de mundo. Este parisino nacido en 1946, lleva desde los 30 años viviendo en un monasterio en las montañas de Nepal, aislado toda civilización, y a pesar de ser un escritor mundialmente reconocido, no tiene propiedad alguna, ya que ha donado los millones de euros que han generado las ventas de las decenas de libros que ha escrito.

 

Antes de convertirse en monje, Ricard vivió su juventud al máximo, disfrutando de los excesos del Paris de los años 60, y al terminar sus estudios secundarios, decidió seguir estudiando atraído por las ciencias. Finalmente terminó su Doctorado en genética celular, que cursó en el prestigioso  Instituto Pasteur de París, y con posterioridad colaboró de cerca con François Jacob, Premio Nobel de Medicina. Lo cierto es que Matthieu Ricard, estaba llamado a convertirse en uno de los mejores investigadores en el campo de la biología, pero finalmente su camino fue otro muy distinto.

 

Cuando llegó a la treintena, sintió una llamada espiritual que le llevó a dejar atrás su vida y su carrera profesional, y emprendió un camino sin retorno hacia su nueva vida en el Himalaya, donde se convertiría en discípulo de Kangyur Rinpoche, maestro tibetano de una de las escuelas más ancestrales del budismo. A partir de este momento, la vida de Matthieu Ricard dio un giro de 180º, convirtiéndose en una historia digna de Oscar.

 

Después de haber compartido conocimientos con los mejores maestros del budismo, y de recorrer los pueblos del Himalaya, en 1989 este francés se convirtió en el asistente personal, y traductor del Dalai Lama, consolidándose así como la figura budista occidental más importante del mundo, lo que le ha hecho merecedor de la Orden Nacional Francesa.

 

Una bonita historia, pero ¿Qué ha hecho este hombre para ostentar el valioso título de persona más Feliz del mundo?

 

La Universidad de Winconsin, estudió durante años el cerebro de Ricard, sometiendo al monje a sesiones de resonancias magnéticas de hasta 3 horas, en las que fijaban 256 electrodos en su cabeza con los que trataron de captar sus niveles de enfado, placer, irritabilidad, estrés, satisfacción, y demás emociones diferentes.

 

Los resultados de las pruebas realizadas al monje francés, se compararon con los de cientos de voluntarios, estableciendo una escala que iba desde 0.3 (muy infeliz) a -0.3 (muy Feliz).

 

¿Adivinas cuál fue el resultado de Matthieu Ricard?

 

La realidad es que pulverizó los registros, obteniendo una puntuación de -0.45, sobrepasando incluso los límites que los científicos había fijado al comienzo de su estudio. A partir de aquí, se le conoce como la persona más Feliz del mundo.

 

Pero ¿Por qué alguien que carece de bienes materiales, de familia, de trabajo, y en definitiva de todo lo que otros deseamos; es considerada como la persona más Feliz del mundo?

 

Durante el estudio realizado por la Universidad de Wisconsin, los resultados más elevados, siempre fueron detectados en monjes budistas, hecho que se achacó a los ejercicios de meditación que practican diariamente.

 

¿Qué tiene que ver la meditación con la Felicidad?

 

La clave está en el concepto de “plasticidad cerebral”, que considera el cerebro como un órgano en constante evolución, que se puede moldear; y en la capacidad de los monjes para explotar esta característica del cerebro, siendo capaces de alejar los pensamientos negativos y concentrarse solo en los positivos, mediante sus ejercicios de meditación diaria.

 

En mi opinión, es maravilloso lo que se esconde detrás de esta idea; y es que, tal y como demuestra el estudio de la Universidad Estadounidense, la Felicidad es algo que se puede aprender, desarrollar o entrenar, e incluso algo que se puede alcanzar definitivamente, con independencia de factores externos.

 

Llega hasta tal punto la capacidad de los monjes para aislarse de la negatividad, que se demostró que son capaces de suprimir por completo de sus mentes, sentimientos que hasta el momento se creían inevitables para el ser humano.

 

No sé qué os parece esta historia a vosotros, pero a mi me ha parecido algo sencillamente increíble.

Además, como ya os he contado en otras ocasiones, últimamente estoy en un proceso de análisis de mi mismo sin precedentes, y este relato me ha hecho reflexionar seriamente sobre mi modo de vida, y la forma en la que hasta ahora he estado buscando mi Felicidad.

 

Hasta hace un par de años, lo cierto es que siempre me había movido en un entorno materialista, en el que incluso yo mismo me valoraba por mi casa, mi coche, o el puesto que ocupaba en mi trabajo; y la verdad que era una forma relativamente sencilla de alcanzar la Felicidad, cuanto más tienes, más valor te das a ti mismo. Sin embargo, era una Felicidad ficticia, pues estaba soportada principalmente sobre poder y dinero, sin importar lo que tuviera que hacer para conseguirlo.

 

No importaba levantarse de la cama cada mañana enfadado, cansado, hastiado de lo mismo de siempre; soportaba atascos, stress y situaciones incomodas; y todo ello simplemente para incrementar mi “supuesto” status social.

 

He visto este tipo de situaciones manteniéndose durante años en amigos y familiares, incluso en mi mismo. Entras en una dinámica de materialismo y status social, de la que finalmente te conviertes esclavo.

 

Pero ¿Sabes que convertía a los esclavos, en esclavos? El miedo.

 

Todos hemos sentido miedo alguna vez, de hecho, es uno de los principales mecanismos de supervivencia del reino animal; sin embargo, solo el ser humano es capaz de sentir miedo por cosas que aún no han sucedido, y que incluso es improbable que ocurran.

 

Yo he sentido esa sensación de miedo, la inseguridad que te provoca, las limitaciones que tú mismo te creas por el simple temor a las consecuencias que tus actos puedan tener. Afortunadamente, en mi caso, este miedo cada vez es menor, y siento que mi nivel de Felicidad va creciendo, como si de una balanza se tratara.

 

A veces, en la vida, nos hace falta un golpe, algo que nos haga despertar, en mi caso fue un golpe duro a nivel profesional, en el tuyo quizás haya sido a nivel personal, o un problema de salud, lo que por supuesto es mucho más importante. Estos golpes nos muestran una nueva perspectiva de nuestras vidas, y en muchos casos, superado el primer impacto, y la rabia que sentimos; podemos ver más allá de nuestros propios miedos.

 

Hace ya tiempo que mis miedos se han reducido considerablemente, veo mi vida desde otra perspectiva, y sobre todo mi Felicidad. Estaría siendo un cretino, si te digo que pienso que no se necesita dinero para ser Feliz. No tengo duda de que es una preocupación en la vida de toda persona, si bien me he dado cuenta de que hay ciertas cosas de las que se puede prescindir, de hecho, actualmente solo me preocupa tener el dinero necesario para hacer pequeñas cosas, que son las que le realmente dan forma a mi Felicidad.

 

Salir a correr y volver a tu casa deseando cenar con tu mujer, pasear por la playa con tu perro, aprobar un examen que hasta hace unos meses veías imposible, meditar, pensar en tres cosas buenas que ha tenido tu día, jugar un partido de tenis, disfrutar de escribir un post para Consultores de Felicidad, emprender nuevos proyectos, tener ilusión por cumplir tus sueños, hacer pan y galletas caseras, cocinar. Todas ellas son cosas que hice durante la última semana, y realmente no me hizo falta una gran cantidad de dinero para ello, sin embargo, me hicieron realmente Feliz.

 

No voy a ser yo quien te anime a seguir el camino de Matthieu Ricard, pues incluso para mi es una locura a día de hoy. No obstante, sí te animo a que hagas una profunda reflexión de tu vida, del día de ayer por ejemplo, y pienses en lo que te hizo Feliz, y en lo que no.

 

¿Por qué no eliminar TODO lo que no te hace Feliz?

 

No estoy loco de verdad, estoy seguro de que puedes hacerlo.

 

Céntrate solo en los aspectos positivos de tu vida, al igual que hacen los monjes budistas, y vete dejando de lado, poco a poco, todo aquello que te resta energía, y sin embargo no te hace Feliz en absoluto. No es fácil, pero merece mucho la pena.

 

Admiro a la gente con el valor que demostró Ricard, al decidir retirarse a un Monasterio de las montañas del Himalaya, simplemente porque creía que debía hacerlo, su premio, ser la persona más Feliz del mundo.

 

¿Tu premio? Está solo en tus manos.

 

¿Te atreverías a aislarte de la misma forma en la que lo hizo Matthieu Ricard? Cuéntanoslo un poco más abajo en la parte de comentarios.

 

 

 

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Escrito por Consultores de Felicidad

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